Estoy preparando Mis vasijas puras y santas, limpiándolas con Mi preciosa sangre. Estos cálices vivos se llenarán con Mi preciosa Sangre mientras los uno a la Palabra de la Cruz, y sufren Conmigo. Mi Sangre será derramada sobre Mi Iglesia para limpiarla a través de ellos. A vosotros se os ha dado la misión particular de limpiar a Mi sacerdocio. “Ay de ti, Jerusalén. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que seas purificada?”