La misión de AC ha sido llamar y formar almas víctimas que sean el ejército blanco de Dios que prepare el camino (alfombra roja) para el reinado del Inmaculado Corazón de María con el nuevo Pentecostés. Al igual que Juan el Bautista preparó el camino, los corazones del pueblo mediante la llamada al arrepentimiento, nosotros estamos preparando el camino para el nuevo Pentecostés. Como víctimas ocultas de amor, siendo uno con la vida eucarística de Jesús, estamos preparando los corazones de las multitudes obteniéndoles la gracia a través del poder de la Cruz: el poder del sufrimiento siendo uno con el sacrificio de amor de Jesús.
Nuestra misión ES la “fuerza oculta” de Dios —una con la “fuerza oculta” que ES la Eucaristía. Nuestra misión requiere una gran CONFIANZA y AMOR (muy especialmente a la Eucaristía) porque debemos “gloriarnos sólo en la Cruz de Jesucristo” (Gálatas 6,14). Nuestra ALEGRÍA y nuestro MAYOR DESEO deben ser pasar desapercibidos, no ser deseados, no ser apreciados, ser olvidados, ignorados, incomprendidos, ridiculizados, humillados, abandonados, rechazados, burlados como Jesús en la Eucaristía. Nuestra humildad, pureza y sencillez están en ser NADA —los anawims. Por lo tanto, cada MC y MDC debe PERMITIR que el Espíritu Santo con María purifique sus deseos de ser vistos, deseados, buscados, ser importantes, exitosos… Pocos desean tal misión de vida, ¡pero qué gloria espera a los muy pocos que responden!