Pequeña Mía, ha llegado el momento. Dios ha venido a visitar a Su pueblo como Justicia. Estoy preparando a todos aquellos dispuestos a escuchar Mi voz, pero los obstinados perecerán. Debéis estar dispuestos a sufrir todo lo que Yo permita en vuestras vidas siendo uno conmigo, y de este modo, Mis mártires ocultos de amor obtendrán la salvación de muchos. Creed en el poder de vuestras penas ordinarias vividas por Mí, conmigo y en Mí. Este es el triunfo de Mi vida eucarística. Consideraos como Mis custodias vivas sostenidas por Dios para penetrar las tinieblas de Satanás.