Pequeña Mía, necesito que te levantes y vengas conmigo, porque ha llegado la hora de nuestra persecución. Somos uno; Yo estoy contigo, y la mirada del Padre está siempre sobre ti. Ten paz. Tendrás que sufrir la traición de muchos cercanos a ti…. es en el sufrimiento de la traición donde vivirás el beso de la unión. El mundo no puede percibir la unión entre un alma y su Dios… Los que sí la perciben, pero no la han alcanzado, pueden ser arrastrados por el pecado de los celos.