En el Santísimo Sacramento, le pregunté a Jesús cómo debíamos prepararnos para nuestro retiro en abril. Durante la Misa, Él puso en mi corazón estas palabras que debemos repetir continuamente:
SÚFRELO TODO CONMIGO, NO SIENDO YA DOS, SINO UNO, EN MI SACRIFICIO DE AMOR
Luego nos pidió (AC) que rezáramos el Salmo 51, todos los días, ante Sus pies crucificados, con arrepentimiento por nuestros pecados y los de la Iglesia.