Anhelo la unidad en Mi Cuerpo, la Iglesia. Mi cuerpo ha sido despedazado, como un perro salvaje desgarra en pedazos a su presa. Satanás realiza esta obra manteniendo a Mis miembros lejos de la Cruz. La unidad y el amor solo se pueden lograr a través de la Cruz y en la Cruz.
Son Mis mártires de amor los que harán la guerra contra los principados de las tinieblas durante la batalla final y decisiva. Traedme muchas almas víctimas, Mis verdaderas y únicas víctimas de amor. Solo ellas satisfacen Mi sed de amor; solo ellas alivian el dolor de Mi Corazón sufriente y el de Mi madre; solo ellas pueden penetrar en los corazones endurecidos de Mis sacerdotes.
Vivid durante el tiempo de la gran y terrible persecución con fe perfecta en el triunfo de Mi Cruz. El triunfo de Mi Cruz es el triunfo del amor.